Los prejuicios siempre están presentes en la sociedad y los jóvenes en general son quienes más se influencian de ellos.
Se sabe que durante la adolescencia se producen cambios tanto hormonales como psicológicos, los cuales nos incitan a iniciar una búsqueda de nuevas experiencias que se relacionan con nuestros pares y con el sexo opuesto. Desde este punto comienza la idealización de las relaciones de pareja.
Al momento de ingresar a una nueva etapa, dejando atrás la vida escolar y situándose en el mundo universitario, gran parte de las barreras o limitaciones impuestas por nuestros padres se desvanecen, otorgando a los individuos mayor libertad de acción y responsabilidad sobre sus actos, lo que se traduce a una búsqueda más concreta respecto a la pareja y a los intereses personales del individuo.
Esta búsqueda arroja dos opciones, una pareja estable que persigue ideales en común, o una relación corta que satisfaga los intereses del individuo. La personalidad, la inexperiencia, la inseguridad, las costumbres, la familia, y los diversos intereses, afectan de manera directa o indirecta dicha búsqueda y muchas veces se desvía del propósito principal, dirigiéndose a un nuevo concepto “La infidelidad”.
En sí, la infidelidad significa romper unilateralmente un compromiso acordado con anterioridad, vinculado específicamente con el hecho de mantener una relación de pareja. Es sabido que relaciones jóvenes es más frecuente La infidelidad puntual (basada en relaciones efímeras y relativamente fácil de ocultar) que


